martes, 27 de febrero de 2024

Alucinaciones auditivas inducidas por sustancias.

Las alucinaciones auditivas inducidas por sustancias son fenómenos complejos que involucran alteraciones en la percepción auditiva debido al consumo de ciertas sustancias psicoactivas. Estos episodios pueden variar en intensidad y naturaleza dependiendo de la droga consumida, la dosis, y la sensibilidad individual. En este contexto, es fundamental comprender cómo estas sustancias afectan el sistema nervioso central y cómo estas alteraciones se traducen en experiencias auditivas inusuales.

La psilocibina, presente en hongos alucinógenos como Psilocybe cubensis, es conocida por inducir alucinaciones auditivas. Este compuesto afecta principalmente los receptores de serotonina en el cerebro, desencadenando cambios en la percepción sensorial. Durante un viaje psicodélico, algunas personas reportan escuchar sonidos distorsionados, voces ininteligibles o incluso música que parece provenir de fuentes inexistentes. Estas experiencias pueden variar ampliamente y se cree que están relacionadas con la activación de áreas auditivas del cerebro de manera anormal.

Otra sustancia que puede provocar alucinaciones auditivas es el LSD. Esta droga sintética afecta principalmente el sistema serotoninérgico, similar a la psilocibina. Las alucinaciones auditivas bajo la influencia de LSD a menudo se describen como ecos, zumbidos o cambios en la percepción del tono de la voz. La conectividad alterada entre regiones cerebrales podría ser responsable de estas experiencias auditivas peculiares, aunque la investigación en este campo aún está en desarrollo.

El MDMA, también conocido como éxtasis, es reconocido por sus efectos eufóricos y empáticos. Sin embargo, en algunas ocasiones, puede desencadenar alucinaciones auditivas. Se cree que esto puede deberse a la combinación de la liberación de serotonina y la actividad en el sistema nervioso simpático. Las alteraciones en la percepción sonora pueden manifestarse como cambios en la calidad del sonido, distorsiones en la música o incluso la percepción de voces que no están presentes.

Las alucinaciones auditivas inducidas por sustancias no se limitan solo a drogas ilícitas. El cannabis, a pesar de ser comúnmente asociado con efectos relajantes, puede también desencadenar experiencias auditivas inusuales en algunos usuarios. Los cannabinoides presentes en el cannabis interactúan con los receptores cannabinoides en el cerebro, afectando la transmisión de señales nerviosas. Esto puede resultar en percepciones auditivas alteradas, como la intensificación de sonidos o la creación de patrones sonoros nuevos.

Es crucial destacar que la vulnerabilidad a las alucinaciones auditivas inducidas por sustancias puede variar significativamente de una persona a otra. Factores como la genética, el entorno, el estado emocional y la predisposición a trastornos mentales pueden influir en la intensidad y la naturaleza de estas experiencias. Además, las interacciones entre diversas sustancias pueden amplificar o modificar los efectos, lo que subraya la importancia de comprender la farmacología detrás de cada droga.

Desde una perspectiva neurocientífica, el estudio de las alucinaciones auditivas inducidas por sustancias busca desentrañar los mecanismos subyacentes en el cerebro. Las imágenes cerebrales, como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET), han permitido a los investigadores mapear las regiones cerebrales activas durante estos episodios. Se ha observado una mayor actividad en áreas como la corteza auditiva, la corteza prefrontal y las regiones límbicas, lo que sugiere una compleja interacción entre la percepción sensorial, las emociones y la cognición.

Además, la comprensión de las vías neuroquímicas involucradas en estas experiencias ha llevado al desarrollo de tratamientos potenciales para trastornos psiquiátricos. Por ejemplo, la investigación en psicodélicos como la psilocibina ha mostrado prometedores resultados en el tratamiento de la depresión y el trastorno por estrés postraumático. Sin embargo, es esencial abordar estos enfoques con cautela y realizar más investigaciones para comprender completamente los beneficios y riesgos asociados.

Las alucinaciones auditivas inducidas por sustancias son fenómenos fascinantes desde el punto de vista neurocientífico. El estudio de cómo ciertas drogas afectan la percepción auditiva ofrece valiosas perspectivas sobre el funcionamiento del cerebro y podría conducir a avances significativos en el tratamiento de trastornos mentales. Sin embargo, es imperativo abordar estos temas con responsabilidad, reconociendo los riesgos potenciales asociados con el consumo de sustancias psicoactivas y promoviendo la investigación científica rigurosa para comprender mejor estos fenómenos complejos.

Psicóloga Daniela Félix Sánchez 🧠

jueves, 22 de febrero de 2024

Estimulación sensorial y neurodesarrollo

La relación entre la estimulación sensorial y el neurodesarrollo es un tema crucial en el campo de la neuropsicología. La forma en que nuestro sistema nervioso interactúa con el entorno a través de los sentidos desempeña un papel fundamental en la configuración y fortalecimiento de las conexiones neuronales desde las etapas tempranas de la vida. Esta interacción bidireccional entre la estimulación sensorial y el neurodesarrollo tiene implicaciones profundas en el funcionamiento cognitivo y emocional a lo largo de la vida.

Desde el momento del nacimiento, los bebés comienzan a explorar el mundo que les rodea a través de sus sentidos. La estimulación sensorial, que abarca la información recopilada a través de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato, actúa como un catalizador para el desarrollo neuronal. Estas experiencias sensoriales desencadenan respuestas en el sistema nervioso, facilitando la formación de nuevas conexiones sinápticas y fortaleciendo aquellas que son más relevantes para el entorno.

Un aspecto clave de la estimulación sensorial temprana es su impacto en el desarrollo cognitivo. La exposición a una variedad de estímulos sensoriales favorece la plasticidad cerebral, permitiendo la adaptación y refinamiento de las estructuras neuronales. Por ejemplo, la estimulación visual a través de patrones y colores contribuye al desarrollo de la percepción visual y la coordinación mano-ojo. Del mismo modo, la estimulación auditiva durante la infancia está vinculada al desarrollo del lenguaje y la capacidad de procesar sonidos complejos.

El tacto, otro componente esencial de la estimulación sensorial, desempeña un papel crucial en el establecimiento de vínculos emocionales y en el desarrollo de la conciencia corporal. Los bebés que experimentan contacto físico positivo tienden a desarrollar una mayor capacidad para regular sus emociones y establecer conexiones afectivas sólidas. La estimulación táctil también contribuye al desarrollo del sistema vestibular, que controla el equilibrio y la coordinación motora.

En el ámbito del neurodesarrollo, la estimulación sensorial no se limita únicamente a las primeras etapas de la vida. A lo largo de todas las edades, la exposición continua a estímulos sensoriales diversificados mantiene la plasticidad cerebral y promueve la salud cognitiva. La práctica de actividades que involucran múltiples sentidos, como la música, el arte o la práctica de deportes, ha demostrado tener efectos positivos en la función cerebral y la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.

Es importante destacar que la falta de estimulación sensorial también puede tener consecuencias significativas en el neurodesarrollo. Los niños que experimentan privación sensorial pueden mostrar retrasos en el desarrollo cognitivo y emocional. La privación de estímulos sensoriales puede afectar la formación de conexiones neuronales y la maduración de áreas cerebrales específicas, lo que a su vez puede traducirse en dificultades en el rendimiento académico y social.

La neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse en respuesta a la experiencia, subraya la importancia continua de la estimulación sensorial en la vida adulta. A medida que envejecemos, la exposición a nuevos estímulos puede ayudar a contrarrestar el declive cognitivo asociado con el envejecimiento. Actividades que desafían los sentidos, como aprender nuevas habilidades o participar en entornos enriquecidos, pueden estimular la plasticidad cerebral y contribuir a la reserva cognitiva, retrasando el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

En conclusión, la relación entre la estimulación sensorial y el neurodesarrollo es intrínseca y perdura a lo largo de toda la vida. Desde las primeras etapas de la infancia hasta la vejez, la exposición a una variedad de estímulos sensoriales desencadena respuestas neuronales que influyen en la formación y fortalecimiento de conexiones sinápticas. La comprensión de esta relación es esencial para optimizar la salud cerebral y promover un desarrollo cognitivo y emocional saludable en todas las etapas de la vida.

Psicóloga Daniela Félix Sánchez 🧠

sábado, 17 de febrero de 2024

Desmotivación y procrastinación.


La desmotivación y la procrastinación son fenómenos complejos que encuentran sus raíces en la intersección de la neurociencia cognitiva y la psicología. Desde una perspectiva neurocientífica, estos comportamientos se exploran en relación con la estructura y función del cerebro, así como la dinámica de los sistemas neurotransmisores que influyen en la motivación y la toma de decisiones.

En el núcleo de la desmotivación se encuentra el sistema de recompensa del cerebro, que implica la liberación de dopamina, un neurotransmisor clave. Cuando nos enfrentamos a tareas que percibimos como poco gratificantes, la activación de las vías de recompensa puede disminuir, generando un estado de desmotivación. La neurociencia sugiere que la insuficiente liberación de dopamina puede estar vinculada a esta falta de interés y energía para abordar ciertas actividades. Las investigaciones han demostrado que las alteraciones en la regulación de la dopamina están asociadas con trastornos del estado de ánimo y pueden contribuir a la desmotivación.

La procrastinación, por otro lado, está vinculada a la corteza prefrontal, una región cerebral esencial para la planificación, toma de decisiones y autocontrol. Los estudios neurocientíficos han revelado que las personas propensas a procrastinar pueden mostrar una menor actividad en esta región. Esto sugiere que la capacidad de organización y la toma de decisiones pueden estar comprometidas, lo que lleva a la postergación de tareas. La conectividad funcional entre la corteza prefrontal y otras regiones cerebrales también juega un papel en la procrastinación, destacando la importancia de la coordinación entre diferentes áreas cerebrales.

La plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro para cambiar su estructura y función en respuesta a la experiencia, también influye en la desmotivación y la procrastinación. La exposición repetida a comportamientos procrastinadores puede fortalecer ciertos patrones neuronales, creando hábitos difíciles de romper. Esta formación de circuitos neuronales puede explicar por qué algunas personas experimentan una tendencia persistente a procrastinar incluso cuando son conscientes de las consecuencias negativas.

Otro aspecto clave es el papel de las emociones en la motivación y la procrastinación. La amígdala, una región cerebral asociada con las respuestas emocionales, puede influir en nuestra motivación al evaluar el valor emocional de una tarea. Si percibimos una tarea como amenazante o estresante, la amígdala puede activarse, afectando negativamente nuestra disposición para abordar la tarea. Esta interacción entre las emociones y la motivación subraya la complejidad de estos procesos desde una perspectiva neurocientífica.

Desde una perspectiva genética, estudios de gemelos han demostrado que existe una contribución genética significativa en la predisposición a estos comportamientos. La identificación de genes específicos relacionados con la regulación de la dopamina y la función de la corteza prefrontal arroja luz sobre los factores genéticos que pueden influir en la propensión a la desmotivación y la procrastinación.

La aplicación de técnicas de neurofeedback y estimulación cerebral no invasiva ha demostrado ser prometedora en la modulación de la motivación y la reducción de la procrastinación. La retroalimentación en tiempo real sobre la actividad cerebral puede ayudar a los individuos a aprender a regular sus patrones neurales, mejorando así la motivación y la capacidad para enfrentar tareas desafiantes.

La desmotivación y la procrastinación desde la perspectiva de la neurociencia cognitiva revelan la intrincada interacción entre diversas regiones cerebrales, neurotransmisores y procesos cognitivos. La comprensión de estos mecanismos subyacentes no solo ofrece perspectivas sobre los desafíos individuales, sino que también abre la puerta a intervenciones basadas en la neurociencia para abordar estos comportamientos de manera más efectiva.

Psicóloga Daniela Félix Sánchez 🧠
Terapia Cognitivo Conductual y Rehabilitación Neuropsicológica 
• Atención a niños, adolescentes y adultos.
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lunes, 12 de febrero de 2024

TLP Y Terapia Cognitivo Conductual


El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es una condición mental compleja que afecta la forma en que una persona se percibe a sí misma y a los demás, así como sus emociones y relaciones interpersonales. La terapia Cognitivo Conductual (TCC) ha demostrado ser una herramienta eficaz en el tratamiento de este trastorno, brindando a los individuos las habilidades necesarias para gestionar sus emociones y mejorar su calidad de vida.

La TCC se centra en la conexión entre los pensamientos, las emociones y los comportamientos, abordando patrones de pensamiento disfuncionales que contribuyen al malestar emocional. En el caso del TLP, donde las emociones intensas y la inestabilidad en las relaciones son comunes, la TCC puede proporcionar estrategias prácticas y herramientas específicas para abordar estos desafíos.

1. Identificación y Modificación de Patrones de Pensamiento:
La TCC para el TLP comienza con la identificación de pensamientos automáticos negativos y distorsiones cognitivas que pueden contribuir a la intensidad emocional y la impulsividad. Trabajar en la modificación de estos patrones de pensamiento disfuncionales es esencial para cambiar la percepción que el individuo tiene de sí mismo y de los demás.

2. Desarrollo de Habilidades de Regulación Emocional:
Dado que las emociones intensas son una característica central del TLP, la TCC se enfoca en enseñar habilidades de regulación emocional. Esto incluye técnicas de mindfulness, identificación y expresión de emociones de manera saludable, y la adopción de estrategias para disminuir la impulsividad.

3. Manejo de Crisis y Prevención de Autolesiones:
La TCC aborda la gestión de crisis, proporcionando al individuo estrategias específicas para afrontar momentos de intensa angustia emocional. Además, se centra en la prevención de comportamientos autolesivos, ayudando al individuo a identificar alternativas saludables para lidiar con el malestar emocional.

4. Mejora de las Habilidades Interpersonales:
Dada la tendencia a relaciones inestables e intensas en el TLP, la TCC se concentra en mejorar las habilidades interpersonales. Esto incluye la comunicación efectiva, el establecimiento de límites saludables y la construcción de relaciones más estables y satisfactorias.

5. Trabajo en la Autoestima y la Identidad:
La TCC aborda la construcción de una autoimagen más positiva y una identidad más estable. A través de la identificación y cambio de creencias negativas sobre uno mismo, se fomenta un sentido más sólido de autoestima y autoeficacia.

6. Aplicación de Técnicas Conductuales:
La TCC utiliza técnicas conductuales específicas para abordar comportamientos problemáticos asociados al TLP. Esto puede incluir el establecimiento de metas concretas, el seguimiento de comportamientos específicos y la aplicación de estrategias de reforzamiento positivo.

7. Trabajo en la Tolerancia a la Frustración:
Dado que la intolerancia a la frustración es común en el TLP, la TCC ayuda al individuo a desarrollar habilidades para tolerar y manejar de manera más adaptativa las situaciones frustrantes.

8. Fomento de la Autonomía y la Responsabilidad Personal:
La TCC promueve la autonomía y la responsabilidad personal al alentar al individuo a tomar un papel activo en su tratamiento y en la gestión de su vida. Se enfoca en el empoderamiento y el desarrollo de la capacidad para tomar decisiones informadas.

9. Sesiones Individuales y Grupales:
La TCC para el TLP puede llevarse a cabo en sesiones individuales y grupales. Las sesiones individuales permiten un enfoque personalizado en los desafíos específicos de cada individuo, mientras que las sesiones grupales ofrecen la oportunidad de aprender y practicar habilidades interpersonales en un entorno seguro y estructurado.

10. Enfoque a Corto y Largo Plazo:
La TCC para el TLP generalmente tiene un enfoque a corto plazo para abordar los síntomas agudos y crisis, pero también se enfoca en metas a largo plazo para el desarrollo sostenible de habilidades y la prevención de recaídas.

La terapia Cognitivo Conductual se presenta como una herramienta integral y efectiva en el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad. Al abordar de manera específica los patrones de pensamiento, las emociones intensas, y los comportamientos disfuncionales, la TCC proporciona a los individuos las herramientas necesarias para construir una vida más equilibrada y satisfactoria. Es fundamental reconocer que el tratamiento puede variar según las necesidades individuales, y la colaboración entre el terapeuta y el paciente es clave para el éxito del proceso terapéutico.

Psicóloga Daniela Félix Sánchez 🧠

lunes, 5 de febrero de 2024

Comprendiendo el TDAH en adultos


El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neuropsiquiátrica que, aunque comúnmente asociada a la infancia, también afecta a numerosos adultos. El tratamiento del TDAH en adultos requiere un enfoque integral que combine distintas estrategias para abordar los desafíos que impone esta condición en la vida diaria.

En el tratamiento del TDAH en adultos, la terapia cognitivo-conductual (TCC) juega un papel fundamental. Esta forma de terapia se centra en identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento disfuncionales. Para los adultos con TDAH, la TCC se adapta para abordar específicamente los desafíos asociados con la inatención, impulsividad e hiperactividad.

La TCC puede ayudar a los adultos con TDAH a desarrollar habilidades de autorregulación. Esto implica aprender a reconocer los pensamientos y emociones que desencadenan comportamientos impulsivos o distracción, y luego desarrollar estrategias para gestionar estas respuestas de manera más efectiva. La TCC también se enfoca en el desarrollo de habilidades de organización y planificación, aspectos que a menudo presentan dificultades para aquellos con TDAH.

Además de la terapia, la psicoeducación desempeña un papel crucial en el tratamiento del TDAH en adultos. Comprender la naturaleza del trastorno, sus implicaciones y cómo afecta el funcionamiento diario ayuda a los adultos a adaptar sus vidas de manera más efectiva. La educación sobre el TDAH puede incluir estrategias específicas para abordar la procrastinación, mejorar la gestión del tiempo y desarrollar rutinas estructuradas que faciliten la vida cotidiana.

La implementación de estrategias de organización y planificación es esencial para los adultos con TDAH. Esto puede incluir el uso de calendarios y listas de tareas, establecer rutinas diarias y crear sistemas efectivos para la gestión de documentos y objetos personales. Establecer rutinas regulares puede ayudar a minimizar las distracciones y proporcionar un sentido de estructura, lo cual es beneficioso para las personas con TDAH.

En el ámbito laboral, es crucial la comunicación abierta y efectiva con los empleadores. Los adultos con TDAH pueden beneficiarse de ajustes razonables en el entorno laboral, como la flexibilidad en los plazos de entrega o la posibilidad de utilizar herramientas tecnológicas para la organización. La creación de un ambiente de trabajo que favorezca la concentración y minimice las distracciones puede mejorar significativamente la productividad y la satisfacción laboral.

Además de las intervenciones psicológicas, en algunos casos, se considera el uso de medicamentos para el tratamiento del TDAH en adultos. Los estimulantes, como el metilfenidato y la anfetamina, son opciones comunes. También existen medicamentos no estimulantes, como la atomoxetina, que pueden ser prescritos según las necesidades y la respuesta individual. Es fundamental que la decisión de utilizar medicación sea tomada en consulta con un profesional de la salud mental, considerando los beneficios y posibles efectos secundarios.

El manejo del estrés es otro aspecto crucial para los adultos con TDAH. La meditación, la atención plena (mindfulness) y técnicas de relajación pueden ser herramientas efectivas para reducir la ansiedad y mejorar la concentración. La práctica regular de ejercicio físico también ha demostrado ser beneficioso, ya que no solo contribuye a la salud general, sino que también ayuda a liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo.

El apoyo social es un componente vital en el tratamiento del TDAH en adultos. Compartir la condición con amigos y familiares puede fomentar la comprensión y el respaldo. La participación en grupos de apoyo o terapia grupal proporciona un espacio donde los adultos con TDAH pueden compartir experiencias, aprender estrategias adicionales y sentirse respaldados por personas que enfrentan desafíos similares.

En resumen, el tratamiento del TDAH en adultos abarca una variedad de enfoques que se complementan entre sí. La terapia cognitivo-conductual, la psicoeducación, las estrategias de organización y planificación, el apoyo social y, en algunos casos, la medicación, forman parte de un abordaje integral. Al personalizar las intervenciones según las necesidades individuales, es posible mejorar significativamente la calidad de vida de los adultos con TDAH, permitiéndoles desarrollar estrategias efectivas para enfrentar los desafíos diarios.


Psicóloga Daniela Félix Sánchez 🧠

sábado, 3 de febrero de 2024

Tratamiento Neuropsicológico del Trastorno Límite de la Personalidad.


El tratamiento neuropsicológico del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) se basa en la comprensión de las alteraciones cognitivas y emocionales asociadas con este trastorno. La investigación ha revelado diferencias en la estructura y función cerebral en individuos con TLP, lo que ha llevado a enfoques terapéuticos más específicos y efectivos.

La terapia neurocognitiva, que se centra en mejorar las funciones cognitivas básicas como la atención, la memoria y la toma de decisiones, ha demostrado ser beneficiosa para las personas con TLP. Estos enfoques buscan fortalecer las áreas del cerebro afectadas, mejorando así la capacidad de procesamiento de la información y la regulación emocional.

La neurofeedback es otra técnica emergente que ha mostrado promesas en el tratamiento del TLP. Al proporcionar retroalimentación en tiempo real sobre la actividad cerebral, esta terapia permite a los individuos aprender a regular sus patrones de activación neural, contribuyendo a la mejora de la estabilidad emocional y la toma de decisiones.

Además de estos enfoques, la farmacoterapia también juega un papel importante en el tratamiento neuropsicológico del TLP. Medicamentos que actúan sobre los sistemas serotoninérgicos y dopaminérgicos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o estabilizadores del estado de ánimo, han demostrado eficacia en el manejo de síntomas específicos como la impulsividad y la disforia emocional.

Etiología del Trastorno Límite de la Personalidad:

La etiología del TLP es compleja y multifacética, involucrando una interacción compleja entre factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Estudios genéticos sugieren que hay una predisposición genética al TLP, pero no hay un único gen responsable. Más bien, múltiples genes interactúan con factores ambientales para aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno.

Desde una perspectiva neurobiológica, se ha observado que las personas con TLP tienen alteraciones en el funcionamiento de neurotransmisores, como la serotonina. Este desequilibrio neurotransmisor contribuye a la inestabilidad emocional y los cambios de humor característicos del TLP. Además, estudios de neuroimagen han identificado diferencias estructurales y funcionales en regiones cerebrales asociadas con la regulación emocional, como la amígdala y el córtex prefrontal.

Factores ambientales también desempeñan un papel crucial en la etiología del TLP. Experiencias traumáticas durante la infancia, como abuso físico o emocional, negligencia o separación temprana, aumentan significativamente el riesgo de desarrollar el trastorno. Estos eventos pueden afectar la formación de las estructuras cerebrales y la capacidad del individuo para regular las emociones de manera saludable.

Los modelos psicológicos subrayan la importancia de las dinámicas familiares disfuncionales en el desarrollo del TLP. Patrones de apego inseguro y falta de validación emocional pueden contribuir al desarrollo de la inestabilidad emocional y la dificultad para establecer relaciones estables.

Enfoque Integrado en el Tratamiento y Consideraciones Futuras:

Un enfoque integrado que combine terapias neuropsicológicas, psicoterapia y farmacoterapia ofrece la mejor perspectiva para abordar el TLP. La comprensión de la etiología del trastorno guía la selección de intervenciones terapéuticas más precisas y eficaces.

El tratamiento neuropsicológico no solo se centra en mitigar los síntomas, sino en remodelar las bases neurobiológicas subyacentes. La plasticidad cerebral permite cambios positivos a medida que se implementan intervenciones terapéuticas especializadas. La terapia neurocognitiva, por ejemplo, busca fortalecer las redes neuronales involucradas en la autorregulación emocional y la toma de decisiones.

A medida que la investigación continúa, se espera que se identifiquen biomarcadores específicos del TLP, lo que permitirá un diagnóstico más preciso y un enfoque terapéutico más personalizado. La medicina de precisión en neuropsicología podría conducir a tratamientos más eficaces y a una comprensión más profunda de la variabilidad clínica observada en personas con TLP.

El tratamiento neuropsicológico del Trastorno Límite de la Personalidad ha avanzado significativamente, integrando conocimientos de la etiología del trastorno en enfoques terapéuticos innovadores. Un enfoque holístico que aborde las dimensiones biológicas, psicológicas y sociales del TLP brinda esperanzas para una mejora sostenida en la calidad de vida de las personas afectadas. 

Psicóloga Daniela Félix Sánchez 🧠

La Neurobiología del Vínculo: Corregulación, Sistemas de Apego y el Mapa de la Ansiedad Relacional

En la clínica contemporánea, solemos abordar la ansiedad como un fenómeno endógeno o un desequilibrio neuroquímico individual. S...